Pero se cobra un precio caro al punto de que acabo mis jornadas maltrecha y he de escaparme al bosquecillo cercano para reponer el cuerpo y -sobre todo- el alma.Esta tarde me he internado en el bosquecillo, he atrapado muchas hojas con mis manos y las he lanzado jubilosamente al aire riéndome a carcajadas de semejantes excentricidad de "niña trav